El pisto de Ángeles

El pisto de Ángeles

El pisto o pisto manchego es un plato antiquísimo, delicioso y muy popular en casi toda España. Es hermano del francés ratatouille y primo de la italiana caponata. Parece ser que, como su nombre indica, es más bien típico de La Mancha y todo apunta a que naciese como un plato estrella para aprovechar los excedentes de verduras de verano, como el tomate, el calabacín o la berenjena. De hecho, un truco muy bueno (que hoy no nos hace falta porque el sistema en que vivimos nos permite comprar verduras todo el año sin importar la estación)  es el de hacer grandes cantidades de pisto y guardarlo al vacío. Para ello, basta con poner el pisto en tarros de cristal, taparlos bien (con una tapa “de rosca”), meterlos en una gran olla con agua (el agua deberá cubrir los botes por completo) y dejarlos hervir durante al menos veinte minutos. Con eso, tendremos pisto para muchos meses, y podremos acompañarlo con muchas cosas (pasta, huevos rotos) o usarlo como guarnición de otros platos.

Pero volviendo al modus operandi, ¿cómo se hace el pisto?

Para empezar, necesitamos tener los siguientes ingredientes (mejor si son ecológicos o de buena calidad):

  • Dos calabacines
  • Una berenjena
  • Una lata de tomate triturado o varios tomates maduros muy picados.
  • Un pimiento verde
  • 1 cebolla (2 dos, si somos muy amantes de la cebolla).
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 1 patata (opcional).

 

¿Cómo procedemos?

Para empezar, debemos lavar y cortar todas las verduras. Según esta receta, que es de mi tata Ángeles, lo mejor es cortar los calabacines y las berenjeas primero en rodajas y, después, en pequeños triángulos. Deberemos picar muy bien la cebolla y el pimiento verde y, si vamos a usar patata (la receta original manchega no lleva patata, pero si se ñade, da buen sabor y “cunde más”), deberemos cortarla en cubitos o brunoise.

Hay quien opta por freír el calabacín y la berenjena en una sartén con mucho aceite y después sacarlo y apartarlo. Yo, por el contrario, suelo ponerlos (previamente cortados y salados) juntos en un gran bol y meterlos en el microondas durante 15 minutos aproximadamente. Luego escurro el líquido y lo dejo reservado. Es una manera de que tengan menos grasa.

Por otro lado, deberemos hacer una salsa de tomate. Para ello, pondremos una sartén muy grande al fuego con aceite de oliva, sofreiremos en ella la mitad de la cebolla picada, y, una vez pochada la cebolla, añadiremos el tomate y la sal. Podemos agregarle una pizca de azúcar, para corregir la acidez, y, si queremos alguna especia que nos guste. Dejaremos que se cocine al menos durante veinte minutos y, después, separaremos la sarté del fuego.

Por otra parte, deberemos sofreír en una sartén con bastante aceite y a la vez el pimiento, la cebolla y la patata (si usamos patata) y un poquito de sal. Cuando esté cocinado, lo separaremos, escurriremos el aceite y lo añadiremos a la sartén grande con la salsa de tomate. También agregaremos el calabacín y la berenejena. Mezclaremos bien y listo.

Podemos servirlo con un poco de jamón serrano o con un huevo frito.

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